Salió a «lloriquear» el regidor de las fotomultas y los parquímetros luego de ser criticado por los vallartenses
La polémica iniciativa de reforma al Reglamento de Tránsito de Puerto Vallarta, impulsada por el regidor Víctor Bernal Vargas, ha tomado un giro dramático, exhibiendo al edil en una aparente maniobra de doble discurso frente a la opinión pública. Tras la intensa crítica ciudadana por lo que se interpretó como la legalización de las fotomultas, Bernal emitió un comunicado oficial negando rotundamente la intención, pero dejando intacto el mecanismo legal para su futura implementación.
El regidor Bernal Vargas, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, presentó su iniciativa con la pomposa promesa de «modernizar» y «homologar» el marco legal. Sin embargo, la inclusión del Capítulo VIII, «De la Tecnología en Materia de Tránsito y Vialidad», inmediatamente encendió las alarmas.
El propio texto de la reforma, en el documento adjunto (Art. 81, Fracción VI), define claramente los «DISPOSITIVOS TECNOLÓGICOS Y ELECTRÓNICOS DE CONTROL» como aquellos equipos destinados a la «supervisión, detección y registro de infracciones de tránsito», incluyendo «radares de velocidad, cámaras de videovigilancia, lectores de placas» y especificando que se utilizarán para detectar «excesos de velocidad, uso del celular al volante, y otras faltas viales», registrando las infracciones mediante «imágenes y datos».
Ante el evidente pánico que generó la posible reactivación del esquema recaudatorio de las fotomultas —tal y como sucede en otros municipios—, el regidor Bernal optó por una clásica estrategia de Comisión Social (Comunicado 1241): la negación a través de tecnicismos.
Ayer, 18 de noviembre, Bernal declaró enfáticamente: «falso que se promuevan fotomultas» y «uso de tecnología, sí; fotomultas, no».
El regidor intenta manipular a la opinión pública al argumentar que su propuesta «no habla de fotomultas, ni crea un sistema de sanción automática», sino que solo establece «lineamientos generales para el uso de dispositivos tecnológicos».
La trampa legal: Aquí radica el punto más polémico. El comunicado de Bernal es la definición perfecta de «echarse para atrás» a medias. Si bien niega la intención actual de cobro automático, la reforma propuesta hace el trabajo sucio: crea la base legal necesaria para que, en el futuro, el Ayuntamiento o un particular puedan implementar, por la vía administrativa, un sistema de fotomultas.
El Art. 81, Fracción VI lo Desmiente: Al definir los dispositivos para registrar infracciones por imágenes (según el documento de la propuesta), la iniciativa está definiendo, de facto, la operación de una fotomulta, sin la necesidad de usar esa palabra específica. El lenguaje de la ley es claro, y el edil está siendo desmentido por su propio articulado.
Este intento de engaño se vuelve más sospechoso considerando la información sensible que se maneja sobre la viabilidad de estos sistemas en la región. Fuentes cercanas a la Comisión de Movilidad recuerdan que existe un antecedente, presumiblemente conocido por el regidor, que establece que «El resultado es positivo para boulevard principal de Bahía de Banderas» en referencia a la implementación de tecnología de control vial y multas.
El regidor Bernal se presenta así como un político que teme la reacción directa de la gente. Tras tirar la piedra con un texto legal que abre la puerta a la recaudación millonaria, ahora esconde la mano tras un boletín de prensa lleno de explicaciones vagas e incompletas, buscando «pendejear» al ciudadano con la falsa promesa de que solo se trata de «mejorar la seguridad vial». La ciudadanía y los medios ya han notado que el objetivo parece ser la recaudación, no la prevención. Victor Bernal no engaña ni a su mamá con sus explicaciones engorrosas, esas que siempre saca en Cabildo creyéndose un cerebrito que, por lo visto, no es.
