La completa apertura de la autopista Las Varas-Puerto Vallarta ha sido un motivo de celebración para la industria turística local. Mientras que el viaje desde Guadalajara se ha reducido significativamente a aproximadamente 3 horas; mientras el trayecto desde el Bajío y la Ciudad de México, aunque mejorado, aún se mantiene en un promedio de 6 a 7 horas.
Sin embargo, detrás de la evidente ventaja de la conectividad, un efecto colateral no previsto está comenzando a notarse, según reportan hoteleros y empresarios de la región. El fenómeno es simple pero significativo: el turismo nacional, especialmente el proveniente de Guadalajara, está aprovechando la jornada de viaje de una manera que antes no era posible.
Si antes la llegada al puerto, el check-in y la instalación en el hotel consumían gran parte del primer día, con la nueva autopista, el turista de Jalisco llega a tiempo para disfrutar de la tarde y la noche.
«Estamos viendo un cambio en los patrones de reservación», comenta un directivo de un importante hotel en la zona. «Antes, un fin de semana se extendía de tres a cuatro noches para justificar el viaje. Ahora, al llegar temprano, muchas familias optan por estancias más cortas, de dos noches, ya que sienten que no pierden tiempo de sus vacaciones».
Este comportamiento, si bien puede parecer un revés, no es visto como un problema grave, sino como una nueva dinámica a la que el sector deberá adaptarse. La reducción en noches de hospedaje podría compensarse con un aumento en el gasto por persona en el puerto. El turista que ahorra en una noche de hotel puede destinar ese dinero a actividades, tours, restaurantes o compras. Por otro lado, aquellos que se hospedan en un todo incluido, simplemente aprovechan al máximo su estancia sin un gasto extra. No obstante, también el alto costo de pagar todas las casetas, cercano a los 3 mil pesos, sería un factor de peso económico.
La autopista Jala-Puerto Vallarta, un proyecto largamente anhelado, ha cumplido su promesa de conectar el occidente y centro del país con uno de sus destinos de playa más importantes. La noticia del efecto colateral destaca la necesidad de que la industria turística sea ágil y adaptable. El beneficio de un mayor flujo de visitantes es innegable, pero la forma en que esos visitantes consumen ha cambiado.
El reto para hoteleros y prestadores de servicios será ahora crear paquetes y ofertas que incentiven estancias más largas o que maximicen el gasto de los turistas en los días que decidan pasar en el paraíso de la Bahía de Banderas. La conectividad es un éxito, y ahora es tiempo de ajustarse a los nuevos hábitos de los viajeros.
