Aunque Puerto Vallarta comienza a mostrar movimiento turístico por el periodo vacacional, entre comerciantes y prestadores de servicios persiste un ambiente de cautela, marcado por el escepticismo de quienes aún no ven una recuperación plena tras semanas complicadas para la actividad económica local. Aun así, las proyecciones oficiales apuntan a un repunte importante durante Semana Santa y Pascua, lo que mantiene viva la expectativa de que el destino logre reactivarse en los próximos días.
De acuerdo con las estimaciones difundidas por el Fideicomiso de Turismo, durante la semana del 30 de marzo al 5 de abril se prevé la llegada de alrededor de 67 mil visitantes, con una ocupación hotelera promedio de 80 por ciento y una derrama económica cercana a los mil 600 millones de pesos. Para la semana siguiente, correspondiente a Pascua, también se anticipa una afluencia elevada, con 62 mil turistas y una ocupación estimada de 75 por ciento, acompañada de una derrama de aproximadamente mil 500 millones de pesos.
Sin embargo, más allá de los números alentadores, en distintos sectores de la ciudad todavía existe reserva sobre el verdadero alcance de esta recuperación. El panorama no termina de convencer a todos, especialmente porque varios negocios han resentido meses difíciles y todavía arrastran afectaciones que no se resuelven solo con buenas previsiones. En ese contexto, la llegada de visitantes representa más una esperanza urgente que una tranquilidad definitiva.
Aun con esas dudas, la presencia gradual de turistas en playas, hoteles y zonas de recreo empieza a enviar señales de que el destino podría retomar parte de su dinamismo. Incluso, las propias autoridades turísticas consideran que las cifras podrían incrementarse por las reservaciones de última hora, así como por el hospedaje en viviendas particulares y con familiares, una dinámica común en estas temporadas altas.
Frente a este escenario, Puerto Vallarta entra a Semana Santa entre el recelo y la necesidad. Hay escepticismo porque la recuperación todavía no se siente de manera uniforme, pero también hay indicios de que el flujo vacacional podría darle un respiro a la economía local. La apuesta, ahora, es que esa afluencia no se quede solo en pronósticos y termine por reflejarse en una recuperación real para los sectores que más la necesitan.
#LaRazónVallarta LAS NOTICIAS MEJOR EXPUESTAS
