El anuncio del Homenaje Póstumo Premio Maguey 2026 a Paco Ruiz no solo puso en relieve la trayectoria de uno de los pioneros de la comunidad LGBT+ en Puerto Vallarta, sino que también exhibió la tardanza con la que el gobierno municipal ha asumido el deber de reconocer públicamente a quienes ayudaron a construir la identidad incluyente del destino.
Fue durante una conferencia de prensa del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, celebrada en la capital jalisciense, donde Pavel Cortés, director del Premio Maguey, hizo un llamado a las autoridades vallartenses para reconocer el legado de Paco Ruiz. El señalamiento, hecho desde un foro cultural de alcance nacional, dejó en evidencia que el impulso para honrar su memoria no surgió desde el propio Ayuntamiento, sino desde un espacio externo que entendió antes la dimensión histórica de su aportación.
Cortés destacó que Ruiz fue pieza importante en la consolidación de Puerto Vallarta como referente de la diversidad sexual a nivel nacional e internacional. Incluso sostuvo que figuras “valientes y transgresoras” como él hicieron posibles muchos de los espacios de libertad y visibilidad que hoy existen para la comunidad LGBT+. Bajo esa lógica, resulta inevitable cuestionar por qué las autoridades municipales, que tanto presumen la imagen de apertura y diversidad de la ciudad, no promovieron antes un homenaje formal para una figura fundamental en esa historia.
La omisión no es menor. Durante años, Puerto Vallarta ha capitalizado turística, económica y políticamente su posicionamiento como destino amigable con la diversidad, pero ese discurso pierde fuerza cuando no va acompañado de memoria institucional ni de actos concretos de reconocimiento hacia quienes abonaron a ese prestigio. Que el homenaje llegue a partir de una postulación impulsada por Movimiento por la Igualdad en México (MOVii) y en el marco del Premio Maguey, revela que la sensibilidad para valorar ese legado vino primero desde la sociedad civil y los espacios culturales, no desde la autoridad local.
En el acto estuvo presente Cecilio Ruiz, hermano del activista, en representación de su familia. El homenaje será entregado formalmente la noche de este lunes durante la fiesta “Queerciañera”, como un acto de justicia simbólica para la memoria de Paco Ruiz. Sin embargo, también deja una lección incómoda para el gobierno municipal de Puerto Vallarta: no basta con presumir una ciudad abierta y diversa, también se requiere reconocer a tiempo a quienes hicieron posible esa historia.
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